Convivencia
escolar
1.Conflicto
en el aula
Años y años de
escolarización, y si nos ponemos a recordar, lo que se nos viene a
la mente son actos destacados, o por bien o por mal. Ni un sólo
recuerdo de la parte teórica de la clase, pero sí que estábamos
dando clase de francés cuando el compañero tuvo una fuerte
discusión con la profesora.
La convivencia en
las aulas es lo que marca nuestra estancia en ellas, cuando nos
sentamos a conversar antigüos alumnos de clase después de varios
años, siempre queda un resquicio de ese tipo de actividades. Ahora,
que ni se nos ocurra intentar recordar algo en lo que ni si quiera
éramos participantes activos. Hay que vivirlo para recordarlo.
Pero tenemos que
saber que la parte fácil de recordar no tiene que ser la mejor que
tengamos en nuestra memoria. La convivencia es un término muy
complicado que en muchas ocasiones puede determinar la situación
personal de un alumno/a. Con lo que se encuentre condiciona
directamente lo que haga en su vida real y cómo acepte e interprete
las actitudes ajenas.
Para introducir el
término, debemos fijarnos en que hablar de conflictos en los centros
educativos significa no dejar de hablar de los problemas de fuera.
Como
sabemos, las dinámicas escolares no son más que otro medio más de
socialización. Se ve influenciado por las demás esferas rodeantes;
familia, trabajo, amigos, contexto social,etc.
Como dirían Joan
Subirats y Miguel Ángel Alegre, existen nuevos retos para la
escuela. La escuela con la que nos topamos hoy día, poco o nada
tiene que ver con la de hace unos años, al igual que esta frase
podríamos repetirla dentro de unos años refiriéndonos a la escuela
vigente.
Los niños y niñas,
necesitan de normas, y la forma de aprenderlas ha tenido siempre un
carácter acumulativo. Entendiendo esto, las reglas por las que se
determina el comportamiento de un niño no solo vienen de la familia
si no que asimismo, de todos los entornos en los que se ve incluido
directamente ( por ser él partícipe) o indirectamente( por ser
partícipe alguien de su inmediata cercanía).
El ámbito escolar
se ha ido quedando sólo en esta labor. Y lo que es peor, la escuela,
la que educa, no hace más que recoger y reproducir las desigualdades
sociales, transforma los problemas escolares en personales y hace que
cada cual tome su rol.
Esto hará que los
menos favorecidos por la sociedad, sean también los menos
favorecidos por la escuela, un círculo vicioso (Miguel Ángel Santos
Guerra) donde estas circunstancias son a la vez causa y efecto.
“ Recuerdo
que en clase, había un niño que estaba en un centro de acogida, era
musulmán y no sé como lo hacía pero siempre, absolutamente
siempre, acababa metido en peleas, si no eran con el profesor, era
con sus compañeros y si no, con cualquiera que pasara por su
camino”.
Este alumno,
consciente del papel de la escuela y del suyo dentro de la misma.
Consciente de su inclusión forzosa en un territorio de normas y
reglas y obligatoriedad. Frente a esta situación, los menos
favorecidos suelen ser los que consideramos “rebeldes” porque en
ningún apartado de ninguna biografía puede aparecer un fragmento
tal que así: “ el mismo niño que había sacado un diez en el
examen anterior, fue el que empezó a enfrentarse al profesor, nos
pareció increíble” .
Siempre las mismas
actitudes vienen de las mismas o similares condiciones.
La clasificación en
la convivencia es inevitable, incluso antes de convivir, hay muchos
que mediante prejuicios ya clasifican, como si de objetos se tratara.
A grandes rasgos,
los disciplinados y los indisciplinados:
“En
1º de ESO estuve en un aula con varios alumnos “ conflictivos”.En
este primer año de instituto, estos niños, insultaban a maestros y
trataban de llamar la atención
de
la peor forma posible” .
Aun
sin explicar los términos disciplinados e indisciplinados sabemos a
la perfección a cuál de ellos se refiere el fragmento. Los
indisciplinados. Ya de por sí suena mal. No los conoces, pero con
esa etiqueta que se les ha puesto, tampoco es muy tentador acercarse
a ellos.
Pero
parémosnos aquí, ¿por qué?. La pregunta clave. Y ¿cómo
cambiarlo?, la respuesta a esto sería la solución idónea.
"
Escuela no solo como espacio de socialización si no como terreno de
sociabilidad" (Lads de Willis, 1977).
Socializar
no tiene porqué ser un acto forzoso, nos socializamos a momentos sin
ser conscientes de ello. Pero, ¿y si la socialización que se te da
la ves como un proceso innecesario?, te muestras esceptico ante sus
promesas de futuro, ves que reproduce exactamente lo que te
encuentras en la realidad, pero simula ser inclusiva y sin jerarquía.
Resistencia. La acción que nombra la capacidad de tolerar, sufrir,
oponiéndose a la fuerza. Sustituyamos fuerza con institución
escolar.
Consiste
en tomar valores opuestos a la escuela, acompañarlo de gamberrismo.
"llegábamos
a la clase una mañana, mirar por la ventana y encontrar el patio
lleno de gamberradas; una muñeca inflable colgada en la porteria, un
cristal roto, la cafetería robada."
Ante
el aburrimiento, rutina, cansancio, luchar contra tí mismo es
luchar contra la escuela .
Pero
tampoco pensamos que podamos pedirle que la quieran, si la ven como
un enemigo, como algo que no hace más que dañarlos, no podemos
pretender que la cuiden, para ellos no les estamos haciendo ningún
favor. Solo reproducimos.
“no
sólo pasan cosas buenas, también recuerdo como dos amigas mías se
peleaban en la clase y como se hacía una especie de coro entorno a
ellas jadeando el acto. Los profesores en estos casos siempre
llegaban cuando la pelea ya había acontecido y siendo la solución
días de expulsión para los participantes y no preocupándose por el
tema que produjo el conflicto. Las peleas en el instituto, es algo
bastante más común.”
Con actos como este
no se busca más que la distinción en el grupo. Actividades de
atrevimiento con el fin de ser escuchado, o mejor dicho, la esperanza
de ser interpretado.
Una
de las cinco paradojas que vamos a ir nombrando es la visión
negativa dominante que tiene el conflicto frente a la consideración
del mismo como un hecho natural de la vida ( Xesus R. Jares).
Todos y cada uno de
nosotros sabemos que el conflicto es inevitable. Una falta de
conflicto solo puede significar indiferencia y descompromiso (Ricomá
y Pont, 2004:87). Retención para después explotar y que todo sea
mucho más grave. En casa, con los padres, estamos viendo día a día
que hay peleas, con los más cercanos a nosotros es inevitable no
tener opiniones distintas que puedan llevar a este tipo de actos.
“Era
mi mejor amigo, le cayó una buena sanción por haberse peleado, no
le dieron ningún consejo para solucionar el conflicto, pero sí un
castigo”.
Evitar el conflicto
no significa solucionarlo ni mucho menos, es nuestra labor prestar
más atención a los que más lo necesitan, los demás fluyen casi
por sí solos, no tendría mérito alguno.
2.Papel
de profesor en la convivencia
“Era
una y otra vez la misma historia, el profesor no sabía como ayudarle
y siempre terminaba yéndose al aula de convivencia, una vez tras
otra”.
Quizás la actitud
más común es la impotencia. El no saber qué hacer. El cómo actuar
ante este tipo de situaciones. En la facultad mucho enseñaron de
teoría de libros pero poco en la práctica con personas.
Ser
un buen profesor no sólo es explicarse bien o comprender sin más a
los alumnos. Ser un buen profesor necesita de implicación.
“ Pelea
en los pasillos, todo el mundo salía de sus clases, pero recuerdo
que algún maestro que pasaba por allí, se limitaba a que su clase
se metiera en el aula, tan solo a eso, hoy lo pienso y me sorprende
muchísimo”.
Implicación,
justamente lo que falta en este caso.
Después nos
quejamos de cómo los alumnos evalúan a los profesores; que si
plastas, dictadores... El buen profesor no es ahora el mismo que el
de hace unos años, al igual que la buena escuela no es la misma, los
alumnos tampoco, ni el futuro y presente al que se enfrentan. Si como
hemos dicho anteriormente tratamos de educar para ser capaces de
plantarle cara a los problemas, si los niños/as son lo que ven, y
ven actitudes como esta. No podemos pedirle que denuncien un acoso,
no podemos exigir lo que no hacemos. Predica con el ejemplo.
Conectar
con el alumnado, ser sensible a las lógicas, a los intereses
adolescentes, llevar a cabo “estrategias
de adaptación”
(Pollard, 1984) y “estrategias de
supervivencia” (
Woods, 1977).
“Necesitábamos
cambiar las fechas de exámenes, era todo muy agobiante, pero no hubo
manera. Después nos juntábamos todos y dejábamos al maestro
bastante mal parado, no era capaz de comprendernos”.
Exactamente lo
contrario a lo que debe ser. Poca sensibilidad a la lógica del
estudiante, adaptación a las necesidades de los demás escasa. Pero
claro, no queremos ningún conflicto, una escuela ideal no debe
tenerlos. Totalmente al contrario, la escuela ideal es aquella que se
atreva a sacar lo que otras tratan de esconder.
La realidad nada
tiene que ver con lo utópico, cuando lo verdaderamente bueno sería
que hiciésemos de lo “utópico”, la realidad.
Claro que si los
profesores nunca han sido preparados para anticiparse o hacer frente
a esto. Nunca va a cambiar nada. Siempre podremos quejarnos de que la
disciplina en las aulas es cada vez peor y de que los adolescentes y
niños cada vez respetan menos, pero eso no solucionará nada, ni
para las víctimas, ni para los afectados, sin saber especificar
cuales responden a cada rol.
Como
tratamos antes, la segunda paradoja, “ la
escasa o nula preparación sobre
conflictos
para el desempeño profesional frente al hecho de constatar el
conflicto como una realidad inherente a la función docente y a la
estructura de centros” ( Xesus R. Jares).
Según
datos recogidos, el 67,6% de los profesores reconocen no haber tenido
ningún tipo de formación respecto a los conflictos en la
convivencia. Un 20,8% reconoce haber disfrutado de alguna aunque poco
satisfactoria. Cifras como esta son las que explican pero no
justifican el escaso bagaje metodológico frente a la convivencia y
afrontar los conflictos de manera positiva.
“Parte
y expulsión, parte y expulsión. Eso no era ningún castigo, no
podía utilizarse a modo de tal . Partes como premios, se los
escuchaba jadear de cuántas veces había sido expulsado y de qué
contestación maleducada al profesor había sido más atrevida”.
No mal
interpretemos, con afrontar los conflictos positivamente no nos
referimos a aplaudir una pelea ni mucho menos, pero sí a no verlo
como una barbarie. También recogiendo datos sabemos que
orientadores, los ocupados en la mayoría de los casos de este tipo
de actitudes, casualmente los que ven los conflictos de forma más
positiva y los que sí han tenido formación al respecto.
El
profesor tiene que saber e informar que “
donde hay poder, hay resistencia y conflicto” (
Xesus R. Jares).
El quinto paradigma
muy relacionado con este; aunque el profesorado sitúa el conflicto
de la disciplina como el más preocupante, también reconocen tener
un escaso bagaje didáctico para afrontarlo. Vemos que sabemos que el
problema viene por ambas partes, pero solo pensamos en que una de
ellas deba cambiar. Si no permuta una parte, no lo hará la otra,
otro círculo vicioso, ambas son causa y efecto al mismo tiempo (
Miguel Ángel Santos Guerra).
3.Influencia
de la organización en la convivencia
Debemos conocer la
organización de los centros para indagar más sobre la convivencia
escolar. Como sabemos, la importancia de una buena organización es
todo. Pero la buena organización viene ligada a los medios tanto
personales como materiales que esta posea. Si comparamos escuelas con
bancos, podemos ver como las escuelas están escasamente preparadas
en comparación con los bancos.
“ Faltaban
mesas, las sillas del instituto estaban bastante mal”.
“ Poca
importancia a la organización y mucha al currículum” ( Torres
, 1991). En la organización se encuentra el currículum oculto pero
igualmente influyente.
Hemos de acordarnos
que la organización nos hace a nosotros pero que nosotros también
hacemos a la organización.
Nos
podemos hallar con :
Organización
y poder.
Organización
y género: aprenden a vivirse como hombres y mujeres.
Organización
y comunicación: se practican relaciones.
Organización
y ética: en la dimensión del interior de la escuela y la forma de
organizarla.
Pero
la organización viene asimismo con una serie de males tales como la
jerarquización; esto conllevará a un poder ya establecido y unas
decisiones unilaterales. Queremos una escuela democrática en la que
la participación sea fructífera pero después lo que ocurre es lo
de siempre, opinamos, pero ahí se queda, en un simple punto de vista
que a nadie tiene en cuenta. Otro mal que conlleva es la
balcanización, “ cada uno a lo suyo” (Hargreaves, 1996),
se buscan los bienes particulares.
La
rutinización, todo como siempre. Por lo que pierde cómo no sentido
y eficacia.
“ en
2º bachillerato, todos los días eran igual, ir a clase 6 horas,
estudiar, y así sucesivamente”.
Una
desarticulación, esto es, una misma asignatura, en diversas aulas
con distintos profesores que nada tienen en común más que el
trabajo, una nula coordinación.
“ un
gran conflicto entre dos clases donde según se pensaba una tenía un
nivel muy bajo de inglés y aprobaba todo el mundo y otra un nivel
bastante más elevado con un alto porcentaje de suspensos. La
pregunta que se hacían los alumnos era: “ ¿ y por qué tú haces
menos que yo, tienes un 9 y yo un 4?”.
Y
una centralización, falta autonomía en los centros para adaptarse a
los contextos particulares y así abordar el conflicto, cada
conflicto.
Mala
organización del espacio, profesorado con múltiples enfrentamientos
personales, medios escasos, y con respecto al tiempo gestionado por y
para los profesores.
“Los
profesores tienen libertad para organizar la enseñanza como les
parezca mejor, como los automovilistas en un embotellamiento tiene
libertad de elegir los cassettes que les gustaría oír mientras
tanto”. (Ranjard, 1988).
Se
habla también de que los profesores y los alumnos aprendan, pero no
dejar de lado que la organización también tiene que aprender.
Mediante racionalidad, flexibilidad, permeabilidad, colegilidad,
creatividad, profesionalidad y responsabilidad.
La
tercera paradoja relacionada con la organización; “existe una
escasa adecuación de la organización para afrontar conflictos tanto
en relación a la mejora de la práctica docente como para el
desarrollo organizativo de los centros”(
Xesus R. Jares).
Existen pocos espacios de
convivencia, es decir, pocas asambleas, y tan sólo la utilización
de tutorías para afrontar este aspecto del conflicto. Cabe destacar
que en muchas de las ocasiones las tutorías son utilizadas como
tiempo dedicado a tareas escolares más que a conflictos y
aportaciones sobre la convivencia.
“Recuerdo
las tutorías como momentos totalmente inolvidables, era la hora de
los cotilleos con el profesor, hablábamos de los profesores, y a
veces nos pedían que diéramos nuestra versión sobre algunas
situaciones ocurridas durante la semana”.
“ Del
año de 4º de la E.S.O puedo decir que me encantaban los viernes,
teníamos tutoría a primera hora y muchos de nosotros no íbamos a
clase, y a última E. F, se nos hacía el día más ameno de la
semana con diferencia”.
Dos situaciones totalmente
distintas, dos metodologías distintas de los profesores-tutores. Uno
utilizaba el único rato de la franja horaria dedicada a esto y otro
sin embargo, lo veía como una hora libre.
“ El
jefe de estudios, siempre hay una figura del equipo directivo a la
que se le teme por los castigos, era el jefe de estudios, menudas
broncas”.
“Aun
recuerdo cuando era más temida la amenaza de “ te quedas sin
recreo” que la de “ a la próxima vas al director”.
Es de reconocer que pocos
espacios y pocos sectores son los realmente implicados en este tipo
de labores. El educador social que además iba cambiando a veces cada
pocos años lo que supondría una nueva labor de adaptación al
“nuevo” por así llamarlo, casi cuando ya había la suficiente
confianza para el desahogo y el diálogo.
4º paradigma de Xesus R. Jares.
“la cultura del conflicto como un elemento inherente a la
cultura democrática frente a la cultura de la indiferencia y el
descompromiso” .
En función de la organización,
la cultura del conflicto, tendremos una orientación dirigida a la
resolución o a la negación. La cultura democrática es la a
defender ya que jugará un papel de participación democrática, la
opinión de todos vale para mejorar, y un entrenamiento de
estrategias no violentas, estaremos acostumbrados a solucionar
problemas de otra forma que no fuese a base de mera violencia verbal
o física.
“ Una
vez, hubo un mayor control en los baños del instituto porque
pillaban a varios menores fumando, como medida, el equipo directivo,
tomó la decisión de cerrar todos los baños. Hicimos protestas, y
recuerdo un a compañeros tapando la entrada de los profesores al
baño que les era adquirido bajo el codeo “ si nosotros no
orinamos, vosotros tampoco”, todo fue en vano”.
El ejemplo de una escuela
no-democrática. Influye en que en un supuesto caso, ante otra
protesta se opte por medidas que no sean la palabra y el dar puntos
de vista, si no que se tome el camino de atacar por atacar.
4.
Conclusión y soluciones.
En
conclusión se puede decir que la convivencia no es ni exclusivamente
mala ni únicamente magnífica. Es lo natural que acarree una serie
de conflictos que son inevitables y que debemos afrontar como lo que
son, actos forzosos del convivir.
Claro
que aunque nos hemos centrado en los conflictos de la convivencia
existen miles de recuerdos bonitos, pero estos no son necesarios de
ser estudiados para su mejora, solo hace falta disfrutarlos al
vivirlos y al revivirlos.
''En
el fin de curso siempre hacíamos la ‘’fiesta del agua’’, con
guerras de globos de agua, música y los profesores jugaban con
nosotros echándonos agua con la manguera.''
''Una
de las cosas que recuerdo de esta etapa son las excursiones y
actividades extraescolares: a la granja escuela, clases de baile y
también iba a una ludoteca por las tardes con mi hermana y unas
amigas, y allí jugábamos, coloreábamos, hacíamos manualidades de
reciclaje… y además conocíamos a niños y niñas de otros
colegios.''
“Mis
amigas y yo siempre jugábamos a las “palmitas” con canciones
populares y estrategias infantiles.”
Al fin y al cabo,
son estas anécdotas los buenos recuerdos de la escuela y los que
siempre llevaremos con nosotros aún si hemos tenidos malos momentos
en la institución. A muchos de nosotros, nos dio más de lo que nos
quitó.
Aportar soluciones
para todo lo descrito diciendo que sería de ayuda establecer nuevos
esquemas de trabajo que no jerarquicen ya que esto no hace más que
llevar una y otra vez al mismo sitio. También sería muy importante
reconducir situaciones de desafección escolar, tiene que ser un
lugar de afectividad continua con una mayor preparación de los
profesores en lo que a este aspecto nos referimos, no vale con el
echar la pelota al tejado del director o el orientador, la
organización somos todos y todos influimos en la misma. Un sistema
democrático que sea permeable, una permeabilidad que permita y
facilite la acción de todos sin declinación alguna.
La importancia no
está en saber plantearse que hay que cambiar. Esta en llevarlo a
cabo. ¿Qué hacer?
Aprender
a vivir con el conflicto; centros con programas de intervención en
la resolución de conflictos, que incluyan el aprender a convivir
con el conflicto de manera positiva, rechazar la violencia,
favorecer una convivencia democrática.
Cultivar
la afectividad en la educación, no trabajamos con máquinas de
aprender contenidos. Trabajamos con personas, y están en
construcción, no podemos destruirlas. “ Crear clima de
seguridad, confianza y apoyo” ( Jares, 1999, 2001,2002).
Construir
espacios de convivencia tales como comisiones de convivencia,
jornadas de formación con los padres. Hay que formar como bien
decía Freinet la participación, autonomía, autogestión,etc.
Exigir
un plan de formación para afrontar la convivencia.
Fomentar
la participación de todos los sectores educativos.
Fomentar
una evaluación continua de los centros educativos para su mejora
inmediata.
Y
sobre todo, dar esperanza. “ Encarar nuestra profesión desde y
para la esperanza, vivirla como una profesión de esperanza,
reconocernos como profesionales e la esperanza, agentes de esperanza,
de dar esperanza” . (Xesus R.
Jares)
En nuestras manos
queda, hacer de la convivencia,el placer de compartir experiencias.
Bibliografía.
(Lucía
Taboada Aguilar, 2012)
(Irene
Robles Estrada, 2012)
(Francisco
Salas García, 2012)
(Marina
Ríos Díaz, 2012)
(Jennifer
Estrada Postigo, 2012)
Los
conflictos en las organizaciones educativas ( Xesús R. Jares)
El
círculo vicioso/virtuoso de la organización educativa ( Miguel
Ángel Santos Guerra).
Cuadernos
de Pedagogía (2006)
Cuadernos
de Pedagogía (2009).