lunes, 4 de junio de 2012

Convivencia escolar


Convivencia escolar

1.Conflicto en el aula

Años y años de escolarización, y si nos ponemos a recordar, lo que se nos viene a la mente son actos destacados, o por bien o por mal. Ni un sólo recuerdo de la parte teórica de la clase, pero sí que estábamos dando clase de francés cuando el compañero tuvo una fuerte discusión con la profesora.
La convivencia en las aulas es lo que marca nuestra estancia en ellas, cuando nos sentamos a conversar antigüos alumnos de clase después de varios años, siempre queda un resquicio de ese tipo de actividades. Ahora, que ni se nos ocurra intentar recordar algo en lo que ni si quiera éramos participantes activos. Hay que vivirlo para recordarlo.
Pero tenemos que saber que la parte fácil de recordar no tiene que ser la mejor que tengamos en nuestra memoria. La convivencia es un término muy complicado que en muchas ocasiones puede determinar la situación personal de un alumno/a. Con lo que se encuentre condiciona directamente lo que haga en su vida real y cómo acepte e interprete las actitudes ajenas.
Para introducir el término, debemos fijarnos en que hablar de conflictos en los centros educativos significa no dejar de hablar de los problemas de fuera.
Como sabemos, las dinámicas escolares no son más que otro medio más de socialización. Se ve influenciado por las demás esferas rodeantes; familia, trabajo, amigos, contexto social,etc.
Como dirían Joan Subirats y Miguel Ángel Alegre, existen nuevos retos para la escuela. La escuela con la que nos topamos hoy día, poco o nada tiene que ver con la de hace unos años, al igual que esta frase podríamos repetirla dentro de unos años refiriéndonos a la escuela vigente.

Los niños y niñas, necesitan de normas, y la forma de aprenderlas ha tenido siempre un carácter acumulativo. Entendiendo esto, las reglas por las que se determina el comportamiento de un niño no solo vienen de la familia si no que asimismo, de todos los entornos en los que se ve incluido directamente ( por ser él partícipe) o indirectamente( por ser partícipe alguien de su inmediata cercanía).
El ámbito escolar se ha ido quedando sólo en esta labor. Y lo que es peor, la escuela, la que educa, no hace más que recoger y reproducir las desigualdades sociales, transforma los problemas escolares en personales y hace que cada cual tome su rol.
Esto hará que los menos favorecidos por la sociedad, sean también los menos favorecidos por la escuela, un círculo vicioso (Miguel Ángel Santos Guerra) donde estas circunstancias son a la vez causa y efecto.

Recuerdo que en clase, había un niño que estaba en un centro de acogida, era musulmán y no sé como lo hacía pero siempre, absolutamente siempre, acababa metido en peleas, si no eran con el profesor, era con sus compañeros y si no, con cualquiera que pasara por su camino”.

Este alumno, consciente del papel de la escuela y del suyo dentro de la misma. Consciente de su inclusión forzosa en un territorio de normas y reglas y obligatoriedad. Frente a esta situación, los menos favorecidos suelen ser los que consideramos “rebeldes” porque en ningún apartado de ninguna biografía puede aparecer un fragmento tal que así: “ el mismo niño que había sacado un diez en el examen anterior, fue el que empezó a enfrentarse al profesor, nos pareció increíble” .

Siempre las mismas actitudes vienen de las mismas o similares condiciones.
La clasificación en la convivencia es inevitable, incluso antes de convivir, hay muchos que mediante prejuicios ya clasifican, como si de objetos se tratara.
A grandes rasgos, los disciplinados y los indisciplinados:

En 1º de ESO estuve en un aula con varios alumnos “ conflictivos”.En este primer año de instituto, estos niños, insultaban a maestros y trataban de llamar la atención
de la peor forma posible” .

Aun sin explicar los términos disciplinados e indisciplinados sabemos a la perfección a cuál de ellos se refiere el fragmento. Los indisciplinados. Ya de por sí suena mal. No los conoces, pero con esa etiqueta que se les ha puesto, tampoco es muy tentador acercarse a ellos.
Pero parémosnos aquí, ¿por qué?. La pregunta clave. Y ¿cómo cambiarlo?, la respuesta a esto sería la solución idónea.
" Escuela no solo como espacio de socialización si no como terreno de sociabilidad" (Lads de Willis, 1977).

Socializar no tiene porqué ser un acto forzoso, nos socializamos a momentos sin ser conscientes de ello. Pero, ¿y si la socialización que se te da la ves como un proceso innecesario?, te muestras esceptico ante sus promesas de futuro, ves que reproduce exactamente lo que te encuentras en la realidad, pero simula ser inclusiva y sin jerarquía. Resistencia. La acción que nombra la capacidad de tolerar, sufrir, oponiéndose a la fuerza. Sustituyamos fuerza con institución escolar.
Consiste en tomar valores opuestos a la escuela, acompañarlo de gamberrismo.

"llegábamos a la clase una mañana, mirar por la ventana y encontrar el patio lleno de gamberradas; una muñeca inflable colgada en la porteria, un cristal roto, la cafetería robada."

Ante el aburrimiento, rutina, cansancio, luchar contra tí mismo es luchar contra la escuela .
Pero tampoco pensamos que podamos pedirle que la quieran, si la ven como un enemigo, como algo que no hace más que dañarlos, no podemos pretender que la cuiden, para ellos no les estamos haciendo ningún favor. Solo reproducimos.

no sólo pasan cosas buenas, también recuerdo como dos amigas mías se peleaban en la clase y como se hacía una especie de coro entorno a ellas jadeando el acto. Los profesores en estos casos siempre llegaban cuando la pelea ya había acontecido y siendo la solución días de expulsión para los participantes y no preocupándose por el tema que produjo el conflicto. Las peleas en el instituto, es algo bastante más común.”

Con actos como este no se busca más que la distinción en el grupo. Actividades de atrevimiento con el fin de ser escuchado, o mejor dicho, la esperanza de ser interpretado.
Una de las cinco paradojas que vamos a ir nombrando es la visión negativa dominante que tiene el conflicto frente a la consideración del mismo como un hecho natural de la vida ( Xesus R. Jares).

Todos y cada uno de nosotros sabemos que el conflicto es inevitable. Una falta de conflicto solo puede significar indiferencia y descompromiso (Ricomá y Pont, 2004:87). Retención para después explotar y que todo sea mucho más grave. En casa, con los padres, estamos viendo día a día que hay peleas, con los más cercanos a nosotros es inevitable no tener opiniones distintas que puedan llevar a este tipo de actos.

Era mi mejor amigo, le cayó una buena sanción por haberse peleado, no le dieron ningún consejo para solucionar el conflicto, pero sí un castigo”.

Evitar el conflicto no significa solucionarlo ni mucho menos, es nuestra labor prestar más atención a los que más lo necesitan, los demás fluyen casi por sí solos, no tendría mérito alguno.

2.Papel de profesor en la convivencia

Era una y otra vez la misma historia, el profesor no sabía como ayudarle y siempre terminaba yéndose al aula de convivencia, una vez tras otra”.

Quizás la actitud más común es la impotencia. El no saber qué hacer. El cómo actuar ante este tipo de situaciones. En la facultad mucho enseñaron de teoría de libros pero poco en la práctica con personas.

Ser un buen profesor no sólo es explicarse bien o comprender sin más a los alumnos. Ser un buen profesor necesita de implicación.


Pelea en los pasillos, todo el mundo salía de sus clases, pero recuerdo que algún maestro que pasaba por allí, se limitaba a que su clase se metiera en el aula, tan solo a eso, hoy lo pienso y me sorprende muchísimo”.

Implicación, justamente lo que falta en este caso.

Después nos quejamos de cómo los alumnos evalúan a los profesores; que si plastas, dictadores... El buen profesor no es ahora el mismo que el de hace unos años, al igual que la buena escuela no es la misma, los alumnos tampoco, ni el futuro y presente al que se enfrentan. Si como hemos dicho anteriormente tratamos de educar para ser capaces de plantarle cara a los problemas, si los niños/as son lo que ven, y ven actitudes como esta. No podemos pedirle que denuncien un acoso, no podemos exigir lo que no hacemos. Predica con el ejemplo.
Conectar con el alumnado, ser sensible a las lógicas, a los intereses adolescentes, llevar a cabo “estrategias de adaptación” (Pollard, 1984) y “estrategias de supervivencia” ( Woods, 1977).

Necesitábamos cambiar las fechas de exámenes, era todo muy agobiante, pero no hubo manera. Después nos juntábamos todos y dejábamos al maestro bastante mal parado, no era capaz de comprendernos”.

Exactamente lo contrario a lo que debe ser. Poca sensibilidad a la lógica del estudiante, adaptación a las necesidades de los demás escasa. Pero claro, no queremos ningún conflicto, una escuela ideal no debe tenerlos. Totalmente al contrario, la escuela ideal es aquella que se atreva a sacar lo que otras tratan de esconder.

La realidad nada tiene que ver con lo utópico, cuando lo verdaderamente bueno sería que hiciésemos de lo “utópico”, la realidad.
Claro que si los profesores nunca han sido preparados para anticiparse o hacer frente a esto. Nunca va a cambiar nada. Siempre podremos quejarnos de que la disciplina en las aulas es cada vez peor y de que los adolescentes y niños cada vez respetan menos, pero eso no solucionará nada, ni para las víctimas, ni para los afectados, sin saber especificar cuales responden a cada rol.

Como tratamos antes, la segunda paradoja, “ la escasa o nula preparación sobre
conflictos para el desempeño profesional frente al hecho de constatar el conflicto como una realidad inherente a la función docente y a la estructura de centros” ( Xesus R. Jares).
Según datos recogidos, el 67,6% de los profesores reconocen no haber tenido ningún tipo de formación respecto a los conflictos en la convivencia. Un 20,8% reconoce haber disfrutado de alguna aunque poco satisfactoria. Cifras como esta son las que explican pero no justifican el escaso bagaje metodológico frente a la convivencia y afrontar los conflictos de manera positiva.


Parte y expulsión, parte y expulsión. Eso no era ningún castigo, no podía utilizarse a modo de tal . Partes como premios, se los escuchaba jadear de cuántas veces había sido expulsado y de qué contestación maleducada al profesor había sido más atrevida”.

No mal interpretemos, con afrontar los conflictos positivamente no nos referimos a aplaudir una pelea ni mucho menos, pero sí a no verlo como una barbarie. También recogiendo datos sabemos que orientadores, los ocupados en la mayoría de los casos de este tipo de actitudes, casualmente los que ven los conflictos de forma más positiva y los que sí han tenido formación al respecto.
El profesor tiene que saber e informar que “ donde hay poder, hay resistencia y conflicto” ( Xesus R. Jares).

El quinto paradigma muy relacionado con este; aunque el profesorado sitúa el conflicto de la disciplina como el más preocupante, también reconocen tener un escaso bagaje didáctico para afrontarlo. Vemos que sabemos que el problema viene por ambas partes, pero solo pensamos en que una de ellas deba cambiar. Si no permuta una parte, no lo hará la otra, otro círculo vicioso, ambas son causa y efecto al mismo tiempo ( Miguel Ángel Santos Guerra).

3.Influencia de la organización en la convivencia

Debemos conocer la organización de los centros para indagar más sobre la convivencia escolar. Como sabemos, la importancia de una buena organización es todo. Pero la buena organización viene ligada a los medios tanto personales como materiales que esta posea. Si comparamos escuelas con bancos, podemos ver como las escuelas están escasamente preparadas en comparación con los bancos.

Faltaban mesas, las sillas del instituto estaban bastante mal”.

Poca importancia a la organización y mucha al currículum” ( Torres , 1991). En la organización se encuentra el currículum oculto pero igualmente influyente.

Hemos de acordarnos que la organización nos hace a nosotros pero que nosotros también hacemos a la organización.
Nos podemos hallar con :
  • Organización y poder.
  • Organización y género: aprenden a vivirse como hombres y mujeres.
  • Organización y comunicación: se practican relaciones.
  • Organización y ética: en la dimensión del interior de la escuela y la forma de organizarla.

Pero la organización viene asimismo con una serie de males tales como la jerarquización; esto conllevará a un poder ya establecido y unas decisiones unilaterales. Queremos una escuela democrática en la que la participación sea fructífera pero después lo que ocurre es lo de siempre, opinamos, pero ahí se queda, en un simple punto de vista que a nadie tiene en cuenta. Otro mal que conlleva es la balcanización, “ cada uno a lo suyo” (Hargreaves, 1996), se buscan los bienes particulares.

La rutinización, todo como siempre. Por lo que pierde cómo no sentido y eficacia.

en 2º bachillerato, todos los días eran igual, ir a clase 6 horas, estudiar, y así sucesivamente”.

Una desarticulación, esto es, una misma asignatura, en diversas aulas con distintos profesores que nada tienen en común más que el trabajo, una nula coordinación.

un gran conflicto entre dos clases donde según se pensaba una tenía un nivel muy bajo de inglés y aprobaba todo el mundo y otra un nivel bastante más elevado con un alto porcentaje de suspensos. La pregunta que se hacían los alumnos era: “ ¿ y por qué tú haces menos que yo, tienes un 9 y yo un 4?”.

Y una centralización, falta autonomía en los centros para adaptarse a los contextos particulares y así abordar el conflicto, cada conflicto.

Mala organización del espacio, profesorado con múltiples enfrentamientos personales, medios escasos, y con respecto al tiempo gestionado por y para los profesores.

Los profesores tienen libertad para organizar la enseñanza como les parezca mejor, como los automovilistas en un embotellamiento tiene libertad de elegir los cassettes que les gustaría oír mientras tanto”. (Ranjard, 1988).

Se habla también de que los profesores y los alumnos aprendan, pero no dejar de lado que la organización también tiene que aprender. Mediante racionalidad, flexibilidad, permeabilidad, colegilidad, creatividad, profesionalidad y responsabilidad.

La tercera paradoja relacionada con la organización; “existe una escasa adecuación de la organización para afrontar conflictos tanto en relación a la mejora de la práctica docente como para el desarrollo organizativo de los centros”( Xesus R. Jares).
Existen pocos espacios de convivencia, es decir, pocas asambleas, y tan sólo la utilización de tutorías para afrontar este aspecto del conflicto. Cabe destacar que en muchas de las ocasiones las tutorías son utilizadas como tiempo dedicado a tareas escolares más que a conflictos y aportaciones sobre la convivencia.

Recuerdo las tutorías como momentos totalmente inolvidables, era la hora de los cotilleos con el profesor, hablábamos de los profesores, y a veces nos pedían que diéramos nuestra versión sobre algunas situaciones ocurridas durante la semana”.

Del año de 4º de la E.S.O puedo decir que me encantaban los viernes, teníamos tutoría a primera hora y muchos de nosotros no íbamos a clase, y a última E. F, se nos hacía el día más ameno de la semana con diferencia”.

Dos situaciones totalmente distintas, dos metodologías distintas de los profesores-tutores. Uno utilizaba el único rato de la franja horaria dedicada a esto y otro sin embargo, lo veía como una hora libre.
El jefe de estudios, siempre hay una figura del equipo directivo a la que se le teme por los castigos, era el jefe de estudios, menudas broncas”.

Aun recuerdo cuando era más temida la amenaza de “ te quedas sin recreo” que la de “ a la próxima vas al director”.

Es de reconocer que pocos espacios y pocos sectores son los realmente implicados en este tipo de labores. El educador social que además iba cambiando a veces cada pocos años lo que supondría una nueva labor de adaptación al “nuevo” por así llamarlo, casi cuando ya había la suficiente confianza para el desahogo y el diálogo.

4º paradigma de Xesus R. Jares. “la cultura del conflicto como un elemento inherente a la cultura democrática frente a la cultura de la indiferencia y el descompromiso” .
En función de la organización, la cultura del conflicto, tendremos una orientación dirigida a la resolución o a la negación. La cultura democrática es la a defender ya que jugará un papel de participación democrática, la opinión de todos vale para mejorar, y un entrenamiento de estrategias no violentas, estaremos acostumbrados a solucionar problemas de otra forma que no fuese a base de mera violencia verbal o física.

Una vez, hubo un mayor control en los baños del instituto porque pillaban a varios menores fumando, como medida, el equipo directivo, tomó la decisión de cerrar todos los baños. Hicimos protestas, y recuerdo un a compañeros tapando la entrada de los profesores al baño que les era adquirido bajo el codeo “ si nosotros no orinamos, vosotros tampoco”, todo fue en vano”.

El ejemplo de una escuela no-democrática. Influye en que en un supuesto caso, ante otra protesta se opte por medidas que no sean la palabra y el dar puntos de vista, si no que se tome el camino de atacar por atacar.

4. Conclusión y soluciones.

En conclusión se puede decir que la convivencia no es ni exclusivamente mala ni únicamente magnífica. Es lo natural que acarree una serie de conflictos que son inevitables y que debemos afrontar como lo que son, actos forzosos del convivir.

Claro que aunque nos hemos centrado en los conflictos de la convivencia existen miles de recuerdos bonitos, pero estos no son necesarios de ser estudiados para su mejora, solo hace falta disfrutarlos al vivirlos y al revivirlos.

''En el fin de curso siempre hacíamos la ‘’fiesta del agua’’, con guerras de globos de agua, música y los profesores jugaban con nosotros echándonos agua con la manguera.''

''Una de las cosas que recuerdo de esta etapa son las excursiones y actividades extraescolares: a la granja escuela, clases de baile y también iba a una ludoteca por las tardes con mi hermana y unas amigas, y allí jugábamos, coloreábamos, hacíamos manualidades de reciclaje… y además conocíamos a niños y niñas de otros colegios.''


Mis amigas y yo siempre jugábamos a las “palmitas” con canciones populares y estrategias infantiles.”

Al fin y al cabo, son estas anécdotas los buenos recuerdos de la escuela y los que siempre llevaremos con nosotros aún si hemos tenidos malos momentos en la institución. A muchos de nosotros, nos dio más de lo que nos quitó.
Aportar soluciones para todo lo descrito diciendo que sería de ayuda establecer nuevos esquemas de trabajo que no jerarquicen ya que esto no hace más que llevar una y otra vez al mismo sitio. También sería muy importante reconducir situaciones de desafección escolar, tiene que ser un lugar de afectividad continua con una mayor preparación de los profesores en lo que a este aspecto nos referimos, no vale con el echar la pelota al tejado del director o el orientador, la organización somos todos y todos influimos en la misma. Un sistema democrático que sea permeable, una permeabilidad que permita y facilite la acción de todos sin declinación alguna.
La importancia no está en saber plantearse que hay que cambiar. Esta en llevarlo a cabo. ¿Qué hacer?

  • Aprender a vivir con el conflicto; centros con programas de intervención en la resolución de conflictos, que incluyan el aprender a convivir con el conflicto de manera positiva, rechazar la violencia, favorecer una convivencia democrática.
  • Cultivar la afectividad en la educación, no trabajamos con máquinas de aprender contenidos. Trabajamos con personas, y están en construcción, no podemos destruirlas. “ Crear clima de seguridad, confianza y apoyo” ( Jares, 1999, 2001,2002).
  • Construir espacios de convivencia tales como comisiones de convivencia, jornadas de formación con los padres. Hay que formar como bien decía Freinet la participación, autonomía, autogestión,etc.
  • Exigir un plan de formación para afrontar la convivencia.
  • Fomentar la participación de todos los sectores educativos.
  • Fomentar una evaluación continua de los centros educativos para su mejora inmediata.

Y sobre todo, dar esperanza. “ Encarar nuestra profesión desde y para la esperanza, vivirla como una profesión de esperanza, reconocernos como profesionales e la esperanza, agentes de esperanza, de dar esperanza” . (Xesus R. Jares)

En nuestras manos queda, hacer de la convivencia,el placer de compartir experiencias.



  1. Bibliografía.

(Lucía Taboada Aguilar, 2012)
(Irene Robles Estrada, 2012)
(Francisco Salas García, 2012)
(Marina Ríos Díaz, 2012)
(Jennifer Estrada Postigo, 2012)
Los conflictos en las organizaciones educativas ( Xesús R. Jares)
El círculo vicioso/virtuoso de la organización educativa ( Miguel Ángel Santos Guerra).
Cuadernos de Pedagogía (2006)
Cuadernos de Pedagogía (2009).


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