lunes, 4 de junio de 2012

La problemática de la evaluación.


La evaluación es un tema muy debatido, ya que hay infinitas maneras de evaluar a los niños y cada persona usa sus propios métodos de evaluar. Algunos niños pueden sentirse excluidos de su grupo de iguales por las notas o incluso ser etiquetados por los maestros.
Personalmente, hemos coincidido nuestro grupo y yo, en que cuando éramos pequeños, no aprobábamos para aprender, si no simplemente por el hecho de que en casa nuestros padres no nos castigaran y nos dejaran estar con los amigos:
" Las notas han sido durante todas las etapas motivo de peleas con los padres y se decía muchas veces, si celebramos el cumpleaños que sea antes de las notas que después... no salgo yo… lo que se supone que debía ser una recompensa ha sido un castigo siempre para muchos".

De modo que veíamos los exámenes no como un método de aprendizaje, sino más bien como una prueba que decidía si podíamos salir y pasarlo bien y si suspendíamos nos castigaban en casa estudiando. Así que para nosotros no importaba si aprobábamos o no, la cuestión era aprobar para salir u obtener el título, ignorando el único motivo del estudio, aprender.
Por ejemplo, a un miembro de nuestro grupo lo evaluaban a través de pegatinas. Verdes, amarillas y rojas.
Nos dividían nuestro trabajo en 4 áreas. Yo normalmente solía tener todo amarillo.”
El resultado de esto era únicamente etiquetar a los alumnos a través de las pegatinas evaluativas. El niño puede sentirse excluido del grupo si es evaluado de ésta forma. Con esto solo pueden ocurrir dos hechos, o el niño se esfuerza por sacar más notas hasta llegar a la pegatina verde, o se desanima y pierde el interés.


También nos encontramos el caso del cuadro de honor, cada trimestre se hacía una reunión donde colgaban un cuadro con los alumnos que más notas habían sacado, esto puede dar lugar a un sentimiento de frustración en el alumno ya que quedaba reflejado quien superaba las expectativas de los maestros y padres y quien se quedaba atrás.
Y sinceramente el peor recuerdo que tengo es el siguiente, recuerdo que siempre ponían un "cuadro de honor" con los mejores alumnos de la clase, expuesto para que nuestros padres pudiesen ver. Esto se traduce en una sensación de angustia por entender que no superábamos la expectativas de nuestros padres ni del colegio.”


Debido a nuestra experiencia, hemos sufrido como algunos profesores se dedicaban a juzgarnos únicamente por los exámenes, y no por el trabajo diario, muchos de ellos nos han llegado a aconsejar que nos retiráramos de los estudios, que nos veía incapaces de obtener un título etc.
llegue incluso a entregar exámenes en blanco, solo poniendo el nombre, ella misma de decía ‘’si de todos modos no vas a aprobar, tampoco hace falta que lo intentes’”.

Mediante un único examen no es correcto evaluar se necesita otros métodos, ya que se plasma todo el curso en un día y en una hoja, también se debería de tener más en cuenta el trabajo diario y el realizado en casa ya que es en donde se puede apreciar el esfuerzo continuo y no en un examen que puede plasmarse haber estudiado únicamente dos o tres días antes de este en algunos casos aunque no hubieras atendido ni llevado la tarea durante el curso, sin importar el sacrificio que había constado atender a las explicaciones y llevar la tarea hecha desde casa. Sin embargo, también hemos gozado de profesores que veían más importante el día a día en clase. Nos resultaba más fácil aprobar pero también aprendíamos de la misma manera o incluso más, ya que sabiendo que contaba más el trabajo en clase.
Con la profesora de filosofía, no te jugabas la asignatura solo en los exámenes, sino día a día, cada día preguntaba la lección del día anterior que se iba acumulando con la de los días anteriores y aunque protestábamos siempre y tratábamos de escaparnos de esta tarea, en los exámenes finales, se agradecía”.
En este aspecto estamos de acuerdo con lo que dice Paco Espadas en su Informe “sin calificaciones” : “Hay que calificar atendiendo al procedimiento intelectual seguido, las habilidades puestas en juego y los conocimientos, las competencias, los valores y las normas adquiridos.”
En el primeros ciclos de primaria, no nos evaluaban con exámenes, simplemente nos limitábamos a aprender mediante juegos y estrategias de los maestros que hacían de la clase algo divertido,
La Educación Infantil, la recuerdo por la falta de exámenes, la abundancia de juegos y lo bien que se pasaba en las clases cada día”,.
Pero el paso a tercero de primaria empezaron a evaluarnos con exámenes y trabajos, nuestro grupo estamos de acuerdo en que el paso a tercero de primaria marcó bastante nuestra manera de pensar y de aprender
'Por primera vez se nos hacían exámenes de lectura, escritura y cálculo, este último resultó más complicado para mí, ya que tuve que aprender a resolver problemas de cálculo, más difícil que las sencillas sumas que solía hacer antes, ahora era yo la que tenía que pensar y plantear los datos y luego íbamos al escritorio de la profesora para que nos lo corrigiera, y si lo teníamos mal había que repetirlo y llevárselo otra vez para que se nos fuera corregido. ‘‘
De hacer juegos y tener una dinámica divertida, pasamos a una evaluación más seria y estricta.
Pensamos que es correcto que nos ayuden en primaria a ir acostumbrándonos la forma de evaluación del instituto para adaptarnos más fácilmente, pero no de una forma tan radical.
En esta etapa, los niños sufren un cambio de pensamiento, comienzan las obligaciones y las clases nos obligaban a satisfacer las necesidades de la lectura, cálculo y escritura.
. Un caso sufrido por un miembro de nuestro grupo relacionado con el problema de evaluación, es que en una asignatura, el profesor se limitaba a enseñar y a preparar a sus alumnos única y exclusivamente para su tipo de exámenes, desatendiendo la materia aprendida y la que faltaba por dar. Adaptaba sus clases a su antojo y no le importaba cual grado de dificultad ejercía.
el profesor de matemáticas nos preparó para sus exámenes, sacando todos nosotros muy buenas notas, pero después en selectividad suspendimos todos nosotros, no supo aceptar que parte de la culpa de este fracaso no era nuestra y que él había tenido algo que ver, se exculpó de esta cuestión sin ser crítico con él mismo, caso que debe reunir el verdadero maestro.”


Otro problema de evaluar con exámenes y sufrido por nuestro grupo, es el de estudiar de memoria en vez de entender lo que te estás aprendiendo, de este modo se olvida rápido, ya que se estudia para un examen y no se practica ni se vuelve a leer.
También hemos coincidido, en que muchos maestros, son demasiados severos para el nivel en el que ejercen, esto supone que cuando pasábamos al curso siguiente nos costaba menos esfuerzo aprobarlo. La alteración de esto nos suponía esforzarnos en un nivel inferior más que en el siguiente cuando debería de ser totalmente al contrario, cuanto más nivel, más “complicado”.
Evaluábamos a nuestros profesores en duros o menos duros según la forma de evaluar que tenían. Los exámenes, divide la clase de forma rápida el grupo de los “listos” y el grupo de los que suspenden; no por aprobar un examen una persona es más lista que otra si no al contrario en algunos casos.
Los maestros no dedican tiempo en cuanto a la forma de evaluar y se limitan a hacerlo de una forma más rápida. Cambiar la forma de examinar sería emplear más tiempo. Recordamos de haber tenidos profesores “vagos” o incluso sin vocación, esto es reflejado a los alumnos ya que nos dábamos cuenta de que enseñaban sin ganas.
Un miembro de nuestro grupo, tuvo que recurrir a sus padres, ya que no estaba de acuerdo con el resultado de un examen, los padres recurrieron en ir a hablar con el profesor y éste le cambió la nota. El hecho de evaluar por los exámenes conlleva en muchas ocasiones a éste problema, comparando exámenes algunos de nosotros hemos sido conscientes del afecto del maestro hacia algunos alumnos ya que les otorgaban más notas que a otros.
Aunque no toda nuestra experiencia han sido mala, recordamos como en muchos casos, maestros que observaban que a sus alumnos les costaba más trabajo, han dedicado tiempo para que salgan adelante y aprueben la asignatura.
Gracias a aquella maestra mi amiga fue admitida y se sacó el graduado. Pienso que sin aquella profesora ella no podría haberse sacado la ESO”
En el trabajo diario los alumnos nos damos cuenta de que maestro se interesa por sus alumnos y no en ejercer su trabajo en clase únicamente. Aportando actividades exteriores a lo relacionado en clase o incluso contándonos sus experiencias, somos conscientes de que el docente se esfuerza en llevar sus alumnos al título ya que se ven involucrados en la vida personal del alumno y se preocupan más en que éstos aprendan y disfruten con la materia ejercida.
Mediante la evaluación, parece que el beneficiado son los alumnos, pero en realidad son los docentes, ya que mediante un examen califican el trabajo realizado durante todo un año.
En conclusión, debemos de considerar la evaluación como una forma de mejorar el aprendizaje de los alumnos y no como un método para etiquetar y demostrar que alumnos son los que se esfuerzan; sin valorar otro esfuerzo externo al examen.
Como dice Paco Espadas: “Hay que preocuparse mucho más por la educación que por la evaluación.”

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